¿Quién es?

¿Quién es?
El es su alguien.
Ella se despierta y su primer pensamiento le es destinado.
Ella piensa en el, mañana, medio día, tarde, noche, madrugada, mañana, medio día… ¿qué hace? ¿Qué piensa? ¿En quién piensa? ¿Piensa en ella? Esas son las preguntas que ella se hace.
Deja su casa y espera verlo.
Trabaja, lo extraña.
Camina, lo siente cerca, trabaja y sigue pensándolo.
Regresa a casa y él está presente siempre en sus pensamientos, su mente y corazón le piensan, su cuerpo lo llama.
¿Estará bien? Se duerme y su último pensamiento le pertenece.
El es su él, ella es su ella.
Ellos se tienen el uno al otro.

 

Mi Evidencia

Y no sé cómo llegué, caí, dormí y desperté cerca de vos, de tu aliento, de tu calor, de tu silencio gemelo al mío. La sociedad lastima mis emociones, el mundo y sus altibajos trastorna mi anatomía, pero ahí seguís vos y tus cuidados, tu mirada que se inquieta por mi se pronuncia más. Tu silencio recobra sus ruidos.

 

 

Contacto

Me mira, lo miro
 
Avanza, retrocedo, me alcanza
 
Me abraza, me pierdo en sus brazos
 
Susurra a mi oreja y mi boca se encela
 
Su nariz roza mi mejía
 
Su hálito acaricia mi cuello, mi boca desespera ya
 
Su boca furtivamente se acerca, mis labios tiemblan
 
Labios húmedos y temblorosos esperando a  ser  poseídos
 
Sus labios arriban, en el momento exacto, en el lugar exacto
 
Nuestras bocas se reencuentran, se poseen
 
Nuestras lenguas se funden en una danza atrevida, casi impúdica
 
Nuestras respiraciones aceleran
 
Sus cálidas manos en mi piel fría
 
Masaje labial sin longitudes, sin tamaño ni tiempo
 
Beso deseado, inmerecido, irreverente
 
No hay forma, color, ni sabor que se le pueda comparar

 

“En un beso, sabrás todo lo que he callado.” >> Pablo Neruda

Shh

Shh calla.
Shh escucha, deja que la oscuridad de la noche y su silencio contesten tus preguntas.
Shh avanza, toma mi mano, no temas, avanza en silencio, hay obstáculos, pero simplemente avanza y no me sueltes.

Sweet dreams

Soy el beso que se desliza en tu mente al cerrar los ojos.

Casi invisible, me cuelo en tus sueños.

No tengo residencia, ni espacio más que tus sueños, tu mente es mi hábitat, tus sueños me dan vida, mi enfermedad se desvanece en ellos, ahí me has creado y recreado, una, otra y otra vez, me has moldeado a tus deseos.  

Tú crees dormir, pero cada noche vengo a tu memoria y te despierto, y juntos recreamos insaciablemente  las historias surgidas de la nada, donde somos uno solo, esa simbiosis perfecta de dos seres opuestos.

Este soñar lleno de magia, un soñar esperado al caer la noche, un soñar provocado, intencionado,  a la vez doloroso, porque es fantasía, es encierro, es impotencia, es no tenerte y anhelarte.

 

Entre ríos de gente

Quiero salir, soltar mi cabello y que el viento lo alborote, me despeine, que golpee mi rostro y me de ese toque para recordar que estoy aquí y ahora, no hay nada más que tenga un valor superior al aquí y ahora, el presente es lo que cuenta.

Hoy quiero salir, caminar y que mis pies sientan lo caliente del asfalto y despierten, que se den cuenta de la oportunidad de otro día, de un presente prometedor donde no hay paso en falso que cuente.

Hoy quiero salir, ver a la gente trabajadora de mi pueblo, raza de mi raza, niños con sonrisa a maíz tierno, mujeres que huelen a frutas y verduras frescas, hombres que llevan en sus hombros el trabajo de sus manos.

Quiero salir y encontrarte en la esquina menos esperada, como cosa de la vida cotidiana, sin nada planeado, verte con ropa de andar, un poco descuidado y nervioso de no estar preparado para nuestro primer intercambio de miradas. Sin reclamos ni preocupaciones quiero encontrarte, verte por primera vez, regalarte mi sonrisa, hacerte sonreír, soñar, suspirar y dejarte las ganas de volverme a ver. 

Hoy me voy

Un jour de plus ou un jour de moins. Des jours vides, des longs jours vides vont et viennent.

  Tu ne m’as jamais dit que tu partais et tu as disparu ainsi. Pourtant je t’ai vu cette nuit. Assis devant moi, juste ici. Mais tu me paraissais si loin. Je pensais que tu étais venu pour m’annoncer un adieu que tu m’avais toujours caché, mais tu me regardais dans les yeux et ta bouche ne disait rien, ce sentiment qui règne en silence, si lourd si frustrant…  Je me souviens de tous tes gestes, tes mouvements… Je lisais dans tes yeux cet adieu douloureux. J’ai levé la tête et pris mon panier, j’ai ramassé mon orgueil, ma tendresse et ma liberté.
 Que de tours étranges la vie me réserve-t-elle, que le soleil m’éclaire, que je puisse bien voir mon chemin, que la vie te sourie, que tes pas ne soient plus fragiles.
Je tourne cette page de ce livre, mais je garde ce qui nourrit encore mon cœur.
 
 
 PS: J’ai gardé tant de choses que tu n’entendras jamais.