Hollow

Me encontraste llena de dicha y de ilusiones

Te lo di todo, incluso el canto de un pájaro que no me pertenece

Todo te lo di y todo lo saqueaste, vacía cual huacal abandonado, cual instrumento sin melodía.

Pero ahora te traigo lo que sembraste en mí, llevate todo que es cosecha tuya.

 

Aquí te traigo

Mi orgullo pisoteado a lo largo del camino

Mi dignidad gastada en la boca de tus actos

Mi piel arrugada de desvelos y quebrantos

Mis órganos agonizando por el gris de tus pensamientos

La poesía errada de mis dedos agitados

 

Recibí todo, no me dejés nada,

Total me has saqueado.

 

 

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Soupir

Elle craque, se fissure et pleure.

Elle crie , l’appelle et a peur.

Besoin immense d’être protégée.

Besoin de ses bras, de se sentir aimée.

 

 


Plegaria

  Misericordia pide mi corazón a mi mente

Espacios en blancos ocupen los espacios sombríos

Llueva fuego que consuma mi llanto

Invoco:

      Piedad

            Socorro

                  Dominio propio

Todos ellos me visiten

 

 

¡Ay!

Ay de los ayes, ayes sonoros y ayes sosegados

Todos mis ayes te son conocidos, los diurnos y nocturnos, inclusive aquellos de días feriados.

Ay por tu partida

Ay por la falta de tus brazos

Ay por tu arrogancia y orgullo

Ay por tu machismo y cobardía

Ay por mi terquedad bien instalada

Ay de los ayes, ayes extrovertidos y ayes circunspectos

Ay por lo que digo y por lo que callás

Ay por lo que te doy y por lo que me das

Ay de mí

Ay de vos

 

“De viento y de sal”

Quisiera me abriese sus puertas la mar
Entre sus olas poderme sentar
Sentirme observada por granos de arena
Saber que estoy sola y poder susurrar.
Sentir que la espuma yodada y cremosa
Roza mis carnes sin quererme quemar
El sol me acompañe valiente y sonriente
Invitando a mis plantas a poder pasear.
 

Con la mirada fría, el paso lento y la boca muda
Somnolienta a orillas de la mar deambular
El canto de las olas poder descifrar
Que conspire la mar y ayude a mi llanto poder callar.
En las aves de rapiña perder la mirada
Cuidar que no coman los restos en mí
Rogar que devoren solo mi memoria
Cada punto y coma se lleven de aquí.

 

La gaveta vacía

Mi mano izquierda te conoce
La calma de tu respiración la invitan a pasearse por vos;
Conoce el contorno de tu rostro
Centímetro por centímetro
El tamaño de tus ojos y las pestañas que los adornan
Cada curva de la protuberancia de tu laringe
El lóbulo en cada oreja, uno diferente del otro.



Mis dedos detectan tu piel eriza cuando mis uñas se pasean por tu cuello.
Mis manos, éstas que te anhelan, conocen las rutas de tus extremidades y el 
destino de cada vena en tu cuerpo.
Si ciega me quedara mis dedos verían por mi cada centímetro de tu cuerpo,
Tus cicatrices y las señas de las etapas de tu vida que van quedando atrás.

 


Las yemas de mis dedos delinean tus pobladas cejas y tu barba,
Barba de hombre.
Se detienen un momento para darse cuenta que has crecido.
He vivido a tu lado las transiciones de tu anatomía,
Has cambiado de talla y ya no te quedan los zapatos,
Ya no te gusta jugar y te volvés aburrido –decís vos-
Pero así me gustás, con tu pensamiento canoso
Con tu mirada de niño
Con tus caricias de hombre.

 


¿Habrá otra pasajera que quiera viajar en el tren de tu morfología?
¿A tientas y en silencio recorrerte sutilmente, como tus nervios lo 
necesitan?
¿Saber detenerse en cada parada precisa, dejando que el tacto se 
entienda con tus sentidos?
¿Tendrá una gaveta disponible para tus cosas, donde pueda dejarte
 mensajes?

 


La musicalidad para tus sensaciones la tienen mis dedos, mi tacto, mi aroma 
y mi respiración.



Bajo una promesa ella esperó, bajo una promesa que la hacía vivir.

Por un momento él le hizo creer en la felicidad de las canas y los pliegues en la piel, el tomarse de la mano y ayudarse a caminar. La invitó a vivir un mundo de poesía, de versos in crescendo hacia una magnifica catarsis.

Pero los versos traen a veces tragedia, dolor e incomprensión. La tierra giró en sentido contrario y los versos de sus poemas se contradijeron.

Ahora sus acciones y palabras hirientes, no hacen más que deshojar ese arbusto aun viviente pero de hojas pálidas y tostadas.

Ella está enferma, el dolor la invade, dolor en los ojos y dedos por no verle ni tocarle. Un ruego matutino y nocturno es elevado, para que esa carga insoportable no se convierta en hábito. Que el recuerdo hermoso de los días llenos de él no se borren y no emanen dolor alguno. Que sí de recuerdo ha de vivir, que se guarden ingenuos, genuinos y llenos de amor.

Que duela el alma suele suceder, pero que duelan los huesos y los órganos ¿Cómo se alivia?

“Yo tengo temor a perderte y terror a que vuelvas;
¡no puedo vivir junto a ti y sin ti es imposible!;
me muero por verte otra vez y me matas si vuelves” R. Arjona